jueves, 5 de julio de 2007

Gula y lujuria


A la vuelta de casa hay un restorantino italiano que se llama Guido's. En sus baños hay fotos pornos pegadas detrás de las puerta así mientras una pisha se entretiene. También hay graffitis por todos los lados, fotos de Italia en las paredes y algunos fileteados porteños. Es un lugar muy especial en cuanto a su ambientación. Chiquito por dentro y las mesitas de plástico con sillas de cerveza Quilmes en la vereda. Tratan muy mal a los clientes no dejándolos elegir el menú con diálogos como este:
- Buenas noches. ¿Me trae un menú, por favor?
- Ud vino a comer o a leer? .....

El mozo se va y aparece con una serie de platitos con una picadita con cositas como berenjenas en escabeche, pedacitos de pizza, cositas para untar con una panera al lado que va retirando y trayendo a su antojo sin esperar a que una los termine de degustar.

Sirven pastas o pizza y se toma cerveza, vino o gaseosa; pero no las que una elija sino que volvemos a los dialoguitos siniestros que atentan contra nuestra capacidad de contención de una puteada feroz:
- ¿Qué va a comer, pasta seca o rellena?
- ¿Qué pastas tiene?
- Repito... ¿Pasta seca o rellena?
- Estem... seca
- ¿Salsa fuerte o suave?
- ¿Cuáles tiene?
- ¿....... Salsa fuerte o suave? A lo sumo puede elegir blanca o roja
- Suave... roja.

Al rato el mozo le deja en la mesa un plato de pastas rellenas con salsa blanca aduciendo que el último plato de pastas secas con salsa roja suave se lo dió al cliente de la mesa de al lado y acota coma esto.. es casi lo mismo. Se repite el acto con la cerveza el vino y/o la gaseosa.

A esta altura del relato ud. se preguntará que acuciante necesidad es la que hace que el lugar esté siempre atestado de gente que parecería tener un acentuado rasgo masoquista; por lo que me detuve a observar la fauna humana y pude comprobar que el desenvolvimiento social es similar a realizar una visita a una amiga de mucha confianza, pedirle una galletita con un té y que nos de un cafe con un pedazo de torta.

La noche que fui a cenar me entretuve charlando con Guido y me confesó su secreto - con el ceño fruncido revoleando las manos en itálico y familiar gesto - el que anoté en un papelito.

Il piacere che l'uomo trova nel cibo, lo trova nell'amore é risponde allo stesso impulso di conservazione. Come individuo e come razza l'uomo ha fatto del cibo e dell'amore una cosa mentale... un arte.

El placer que el hombre encuentra en la comida, lo encuentra en el amor y responde al mismo impulso de conservación. Como seres individuales y como raza el hombre ha hecho de la comida y el amor una cosa mental... un arte.

Si soporta el inicial pseudomaltrato seguramente usted se instale a mirar las paredes plagadas de fotos y recuerdos compartiendo alguna risa con los mozos y los demás clientes; incluso hasta logre que Guido se limpie las manos en el delantal de carnicero de barrio que usa, tenga un diálogo entretenido y cuando la acompañe a la puerta no sólo le dedique algún piropo sino que tal vez también le mire el culo dispilicentemente y guiñando un ojo se sonría.

3 la espiaron:

Pescáu dijo...

A mi me contaron que en el Trastevere (queda en Roma, para los pobres que no han podido viajar a Europa) hay un ristorante que se llama La Parolacchia, que en italiano quiere decir: La Puteada.
Dicen que ahi los mozos directamente te insultan descaradamente.
Yo no fui a ese restaurante (ni a Roma, ni a Italia) porque si llego a ir los cago a trompadas a todos.
Asi que al Guido ese, ni en pedo.

Dicho sea de paso, en Buenos Aires también hay un La Parolacchia, pero es una copia burda de aquél del Trastevere, y los mozos no te putean.

Gabriela dijo...

ajam.... parece que putear esta de moda y no sólo en italiano porque hay otra fonda que se llama "lo del gallego" - así a secas - donde el gaita que te atiende te trata bastante como el culo. Lo lindo, según dichos que me han llegado, es que se come muy bien y muy barato.
Un día que tenga la autoestima muy pero muy alta voy a ir... dos maltratos juntos no se si los soportaré.
Se comenta que el gallego es de la pesada y te corre con un cuchillo si apenitas te le montás en un huevo.

Negro contento dijo...

Pero cómo le gusta sufrir a la gente!!!
¿Es que ya no se puede ni comer en paz?
Para eso me quedo en casa aramando sorrentinos y haciendo salsita de crema y cebollas cortadas en paragüas. Eso es comer.

Saludos, che...
(con cara de sorete, ya que les gusta que los maltraten)