viernes, 25 de abril de 2008

Anexo I

42 la espiaron



Abro aquí mismo un anexo a la entrada anterior y vamos a contar las tocadas de culo memorables de la que hemos sido víctimas o victimarios.

Arranco yo, así rompo el elástico de la tanga y de paso esto queda prolijo.

Aún recuerdo estar parada en una de las esquinas mas transitadas de Buenos Aires esperando que abra el semáforo y en eso siento que me acarician el trasero. No fue una tocada agresiva sino más bien cariñosa.

Igualmente giré 180º sobre los tacos entre sorprendida y espantada ya que una de las filosofías con las que rijo mi vida es que mi culo es mío y al señor que tenía detrás mirándome y sonriendo y con el envión que traía le puse un agendazo en el medio de la cara. Aún debe tener el logo tatuado.

El señor se llevó la mano al lugar del impacto y - con expresión que hoy puedo decir que era de ruborosa satisfacción - emitió su veredicto: Perdón, es que no lo pude resistir.

Hoy, habiendo ya pasado unos años de ese hecho y viendo que las condiciones físicas de la portadora del culo y del culo mismo han cambiado es que estoy en condiciones de afirmar con total vehemencia que si me lo llego a encontrar a ese señor en la calle le doy un beso y le pregunto si no quiere ir a tomar un café.

Me voy a hacer una remera que diga A mi me tocaron el culo.

Ahora los invitados. Chicas y chicos cuenten quien les tocó el culo cómo-dónde-y-cuándo ¿A quién le tocaron el culo o se lo quisieron tocar y cuáles fueron las consecuencias?

miércoles, 23 de abril de 2008

¡culo culo culo!

21 la espiaron


Como ya he dicho antes, mi piel no es la piel de los 15, mis nudillos lucen algunas arrugas al igual que mi cara, la tintura ya es obligatoria cada 20 días, me confundo los nombre de los chicos y mi culo ya no es no es el monumento al culo.

Para ayudar a sobrellevar todos estos cambios una se decide y retoma - una vez más - algo de ejercicio físico que permita mantener ciertas forma en su lugar o al menos sin la culpa de que una no hace nada para que algunos componentes de nuestro cuerpo no cambien de lugar; o por lo menos si cambian saber donde están y poder vestirnos medio dormidas sin ponernos las medias de corpiño. Algo que nos permita lucir unos brazos un poco más esbeltos y el culo un poquito más arribita antes de que llegue enero y tengamos que mudarnos a Base Marambio porque ahí no se usa bikini.

Por todo lo expuesto es que acabo de retomar mis clases de BOX - si, boxeo loco... ¿Qué te pasa? Para mi espanto veo que no sólo mi piel cambió sino que mi resistencia física también lo hizo y esto me va a costar un poco más de lo que pensaba.

Lo que SI pude apreciar es que hay una serie de cosas que NO cambian en un gimnasio y entre ellas está la sobada que todo buen profesor, entrenador, instructor y/o director técnico brinda amorosamente a sus alumnas.

En mis años mozos mi profesor de calistenia y aeróbicos era más trolo que George Michael y si me tocaba un poco los abdominales, abductores, glúteos y hasta pectorales acusando control sobre el buen trabajo del grupo muscular yo mucho drama no me hacía.

Bueno. Esto en un gimnasio de boxeo no sucede. No que NO nos toquen, que SI sucede, lo que no sucede es que el director técnico sea gay. Resulta que en el ámbito boxístico el tipo es más macho que un padrillo y tiene las mismas aspiraciones.

Una anda lo más chocha con las pesitas laburando los pectorales tratando de no sufrir mientras sonríe y viene el DT y nos controla el grupo muscular. En este caso nos toca un poco las tetas. No decimos nada pero nos deja pensando.

Estamos tiraditas boca abajo llevando con la poca dignidad que nos queda una serie de 8 de espinales, y toing! El DT que nos dice que aflojemos un poco las gambas sobándonos delicadamente los muslos.

Decidimos entonces pasar a los abdominales y así nos encontramos con la sorpresa de que justo hoy trabajaremos los inferiores para endurecer la pancita esa que esta cerca de la pelvis y que - obvio - el profe viene a controlar apoyando su mano justo bajo nuestro pupito.

Nos tomamos la serie con cierta filosofía y concluimos que sin tocada de grupo muscular para su control de correcto trabajo podemos lesionarnos y que el entrenador tiene razón en venir a tocarnos un poco. Que en realidad no es manoseo sino mero interés profesional.

Respiramos profundo. Terminó el entrenamiento. Vamos a saludar hasta la clase que viene y en el preciso instante en que nos damos vuelta el instructor nos da una palmada en el medio del culo diciendo te felicito, trabajaste muy bien hoy.

Señoras y señores, lo que yo vengo a preguntar hoy en día es por qué los entrenadores de un gimnasio tienen esa manía de pensar que porque nos endurecen el culo tienen el derecho de tocarlo cuando se les canta - justamente- el culo. Pero el de ellos, que no se los toca nadie.

miércoles, 9 de abril de 2008

Mi verdad

20 la espiaron



Mi verdad
me mira recostada
- cual indiscreto amante -
con su desnudez desvergonzada
y las manos tendidas,
esperándome con la frente
- en desafiante gesto - elevada
para darme el beso en que la descubro
lascivamente a mis piernas enroscada.

Mi verdad
me veja por las noches
en la soledad de mil almohadas;
me abraza fuertemente y me recorre
con manos ávidas
contándome historias de ángeles
pero sin alas.

Mi verdad.
Caprichosa, voluptuosa e indiscreta
desde el reflejo
me mira en el espejo,
y me dice a la cara con adusto gesto:
Tu verdad es ésta.

sábado, 5 de abril de 2008

Los zapatitos me aprietan

13 la espiaron

Así como quien no quiere la cosa, estábamos mirando con El Tripa un blog que pintaba bastante copado y en eso vemos un par de fotos de minas en bolas. Hasta ahí todo bien, digamos que no me voy a espantar de ver un par de tetonas pero de pronto veo una en donde se aprecia a una señorita parada en medio de la calle portando sólo una hermosa sonrisa y unas plataformas de yute bastante pedorras; lo que más me llamó la atención es que el blog es de autoría masculina y el comentario bajo la foto rezaba Yo le pelaría esas plataformas absurdas, pero bue.


Joer! ¡Tamaña sorpresa tío! Aún recuerdo uno de los temas que me ocuparon mucho tiempo y mucho trabajo de investigación, cuyo producto fue volcado en el cajoncito (ver acá) y fue justamente algo que tenía mucho que ver con esa nota al pie totalmente fuera de contexto sobre una foto de una linda mujer desnuda. ¿Por qué los zoquetitos de encaje y esos zapatones gigantes de las actrices porno? (*)

Recordé otro momento sublime junto al Tripa entre charlas profundas de sobremesa con amigos. Estábamos mandándonos los restos de opípara cena cuando salta una preguntando ¿Vos qué les mirás primero a los hombres? Es en estos casos donde me pongo a levantar la mesa y me pregunto de donde carajos saco amigas/os con esos pensamientos, lo que no quita que la cuestión me quede rebotando en el hipotálamo entre ida y vuelta a la cocina con los platos sucios apilados.

Confieso que yo a los hombres cuando los conozco les miro primero los zapatos ya que creo que dicen mucho sobre una persona. Si están prolijos, lustrados, si son zapatillas de lona o de cuero, zapatos de cordones o mocasines, si el caballero en cuestión luce zapatos náuticos o botas de cuero tejanas con incrustaciones de metal, aunque algunos lucen borceguíes en plena cuidad o zapatos de treeking en el supermercado. Están los que usan ojotas con medias, chinelas playeras, alpargatas bigotudas o de suela de goma. Los que andan con zapatos de cordones hasta con traje de baño, los que usan zapatillas modernosas de mil colores y suelas que parecen astronautas, los que usan mocasines sin medias y los que apenas saben que los zapatos son parte importante de la personalidad.

Variopinto surtido de calzados. Variopinto surtido de caballeros.

Después les miro el bulto. Pero eso es otro tema.


(*) Ya de por sí antes de comenzar la investigación contaba en mi haber con unos cuantos zoquetes de colores divertidos que han sido el blanco chistoso de mis amigas y también el desvelo de algún caballero el que - entre risas - me ha visto las medias en privado; hoy en día puedo confesar que tengo una amplia colección de medias de colores, rayadas, in flames, a lunares, de red, pero nunca pude conseguir el típico zoquetito como el de la foto del posteo original.

miércoles, 2 de abril de 2008

Cuadernito de flores

11 la espiaron


Diminuto milagro de esperanza, extraordinaria bendición,
sueño más pequeño,
qué grande es que el amor inicie el golpeteo de tu reloj,
qué grande la conmoción cuando te has ido,
qué extraño el pesar, el rugido del dolor,
y entonces, con suerte, verse bendecida de nuevo,
tener, contener, dar, compartir,
atreverse otra vez a sortear las rocas y las olas,
a nadar hasta que ya no puedas seguir llorando en la oscuridad,
con un anhelo más grande que el cielo, susurrando suavemente,
acercándolo con la esperanza de que lo escuchen espíritus benévolos,
larga espera, oscura noche, sin atreverse a respirar,
hasta que unos dedos diminutos te tiran de la manga,
y tocan tu corazón con oro, nunca demasiado tarde,
demasiado oscuro para tener un niño que arrullar,
milagros de la vida, precioso momento entre todos,
anhelando susurros, una llamada angustiosa,
hasta que por fin estás aquí,
para luego tenerte en mis brazos, siempre amado,
querido milagro, tan querido.
(autor desconocido)

Hace 14 años tuve entre mis brazos a mi primer hijo; 9 meses antes - con esa manía loca que hace que todo tenga forma de letra - había comprado un cuadernito de tapa floreada forrado en tela muy mono con la intención de hacer una bitácora de su vida, esa que iba a compartir conmigo hasta que la vida misma decidiera que fuese tiempo de volar del nido.

Hace ya unos cuantos años que no vuelco nada en sus páginas pero sin embargo siempre lo tuve a mano, ahí en la biblioteca en el estante de arriba, luciendo su lomo bordó floreado.

Quiero dejar acá el texto citado en itálicas que por estos días adorna sus hojas para encontarlo a tiro de piedra recordando que el milagro de la vida y del amor en época de resurrecciones es posible.

Mi hijo está en casa.